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Se volvió tradición

Se volvió tradición

Como esas cosas mágicas que simplemente suceden. Hace algunas primaveras atrás pasé por una vereda y vi el árbol de mis sueños. Un árbol lleno de cientos de miles de flores rosas, uno de mis colores preferidos (el otro es el amarillo).

No podía dejar pasar la oportunidad de sacar unas fotos ahí. Se imaginarán a quienes llamé para las fotos. Si … a mis sobris. Les pedí que se vistieran en tonos rosas. Cuando vi el resultado las amé y supe que la historia entre ese árbol y yo recién empezaba.

Aproveche para hacer 2 sesiones más, las publique y gustaron. Lo que tiene ese árbol es que las flores no duran mucho, en cuestión de 1 o 2 semanas se marchitan o se las lleva el viento.

Creo que ese es uno de sus encantos, son fotos que no podemos organizar con anticipación. Quien dicta el cuándo es el árbol. Por ejemplo, este año me tomó por sorpresa, como no hizo mucho frío se ve que floreció mucho antes de los que esperábamos. Rápidamente avisé por redes que era el momento. Las familias ya saben que la dinámica es así.

Ya pasaron 4 años desde que estas fotos se volvieron una tradición. Siempre trato de sacarlas en el mismo árbol porque para mi es perfecto. En mi ciudad hay muchos, pero muchos de estos árboles. Pero éste tiene algunas características especiales: tiene una copa muy grande, las ramas llegan casi hasta el piso, el fondo es un paredón y esta en un lugar muy accesible.

El año pasado sufrí una crisis porque lo habían podado. Por suerte preguntando, encontré un árbol en el pueblo que esta acá cerquita, en Trevelin. Trasladé las sesiones hasta allá. Por lo que este año pude hacerlas en los dos lugares.

Espero ansiosa todos los años. Son mi pequeño tesorito.

2 comments

Fan

Amo esas fotos! Son únicas!

Nery

Siempre tan únicas ❤️
Gracias por tantooo

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